Cojiendome a mi esposa en Tampacán

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Ella que tiene unos pechos naturales como campanas empieza chupándole la verga al wey que la tiene como el mástil de una bandera y cuando se la ha chupado tanto que la tiene brillante, abre esa panocha tan tierna para ser penetrada. Cojiendome a mi esposa en Tampacán. Una de las cosas que más disfruto de la vida es las penetraciones anales. Siempre los sábados por la noche voy a visitarla porque mi tío no está en casa. Esta pelirroja pide a gritos una buena verga para jugar con ella y es lo que va a tener porque su amigo negro está dispuesto a dar lo que ella pide a gritos.

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